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Centro de formación

Centro de formación

Proyecto básico de centro de formación e integración social

ubicación:

Calle del Conquistador Gervasio de Artigas, Córdoba

Promotor:

fundación SAFA

Fecha:

Julio 2006

Superficie:

  • bajo rasante: 2314 m2
  • sobre rasante: 3348 m2

Tipología:

Docente y asistencial

Centro de formación e integración social

El proyecto aborda un centro de formación profesional en la que el cliente ha especificado la necesidad de 3 talleres, 2 aulas teóricas y 2 aulas de informática por cada uno de estos talleres, obteniendo un total de 12 aulas entre teóricas y de informática. En el proyecto se ha decidido mayorar este número hasta un total de 13.

Esta decisión viene originada por el segundo uso del edificio: Centro de Integración Social para el barrio en el que se inserta. Se trata de un barrio deprimido que precisa de mecanismos de apertura de centros educativos que en este tipo de entornos amplían sus objetivos programáticos.

El proyecto parte geométricamente de una retícula de 8 metros por 8 metros. Este módulo surge del estudio del programa y de las superficies que cada uno de los usos debía tener, según necesidades marcadas por el cliente.

Así, se parte del aula como elemento base del proyecto y a partir del estudio del mismo se estudia la posibilidad de una adaptación del resto de los usos a la retícula, con un énfasis en la capacidad de la trama para reproducir la superficie y las dimensiones requeridas para los contenedores de los talleres, elemento diferenciador de estos centros de formación del resto de los centros docentes.

Se estudia por tanto la propia dimensión de la retícula en la que partimos de distintas medidas hasta encontrar aquella capaz de acoger todas las piezas del proyecto. La elección de la retícula cumple en este proyecto un triple objetivo:

Claridad del proyecto

La claridad de proyecto desemboca en una facilidad de ejecución.

SAFA utiliza la construcción de sus edificios para organizar una escuela taller en torno a su construcción y así aprovechar el potencial que este hecho ofrece en cuanto a formación profesional. Parecía lógico que el proyecto debía ofrecer dicha facilidad en su lectura para convertirse en un objetivo de estudio que ofreciera un marco preciso y certero para la formación.

Desde el punto de vista constructivo y dentro de este objetivo de claridad y simplicidad, se parte de un material, el hormigón, que posibilita una formación en este material tan vertebrador de la construcción contemporánea en todas sus facetas: su uso estructural tanto en pilares como en forjados y bóvedas, su elección para sistemas de control solar en fachada, su aplicación para pavimentos adecuados tanto para actividades de taller, zonas comunes como para el mismo sótano.

Sencillez en la construcción

Desde el punto de vista económico y de ejecución, la sencillez en la construcción de su trama estructural repercute en un abaratamiento de la estructura y la reducción en los tiempos de ejecución. Por otro lado, la retícula de 8x8 optimiza la ocupación del subsuelo.

Construcción en diferentes fases

Por último, y partiendo de un requisito de la Fundación, el proyecto debe posibilitar su construcción en diferentes fases.

Se estudia detenidamente los usos más necesarios en un principio y la posibilidad de construirlo en tres fases. La retícula facilita en extremo esta tarea, asegurando además, factor que consideramos esencial, que en el proceso de construcción del edificio, éste apareciera en cada una de sus fases como un proyecto en sí mismo.

Para conseguir este objetivo, además del uso de la retícula, fue fundamental el concepto volumétrico del edificio. La concepción volumétrica parte de una idea fragmentaria de proyecto; no se trata por tanto de un colegio compacto, siguiendo la tipología más arraigada del mismo, sino que el proyecto se “atomiza” volumétricamente. Esta operación es posible en cuanto el colegio se proyecta desde una integración de espacios construidos y no construidos, los cuales —patios de diferentes dimensiones, uso y carácter— quedan también integrados en la retícula, distribuidos por toda la planta.

Este hecho nos permite, como explicábamos, la construcción por fases del edificio, entendiendo cada una de las piezas que se van construyendo con entidad propia pero además consigue otros objetivos. La “dureza” que la retícula podría introducir en el proyecto queda totalmente absorbida por esta lectura del espacio docente como una sucesión de llenos y vacíos, que los cualifican como espacios colectivos; así mismo provocan vistas y recorridos con distintos gradientes, que van aportando esa cualidad espacial que buscamos como usuarios de los edificios.

Estos gradientes también ubican y definen cada una de las piezas junto con su volumetría, la escala de la misma y su ubicación en el proyecto.